Salud y condiciones de confortabilidad. Primera parte, por Gabriel Barceló Rico-Avello
Gabriel Barceló Rico-Avello.
Dr. II/L.C.F.

En el año 2024 publicamos, en este Blog de ATECYR, sendos artículos sobre la incidencia de las temperaturas extremas en la mortalidad humana, analizando los planes existentes en España ante esa posible incidencia climática. Los artículos se titulaban: El aire acondicionado ha reducido en un tercio la mortalidad por altas temperaturas en España,
Objetivo: Cero fallecimientos por condiciones térmicas
Con estos textos intentábamos recordar que la ingeniería de climatización, además de facilitar mejor condiciones de confortabilidad humana, puede paliar, e incluso evitar, las defunciones por condiciones térmicas en España, y que el problema no deja de ser un tema organizativo, que en alguna forma viene afrontando la Administración del Estado.
Un análisis de la morbilidad por condiciones térmicas y de su incidencia en la mortalidad humana, se viene realizando por organismos públicos desde 2004, sin posiblemente el debido reconocimiento de la sociedad española, en sus esfuerzos por mejorar la salud de la población.
Pero además de estos estudios, podemos expresar que la tecnología e ingeniería de climatización actual permiten asegurar que si sigue habiendo fallecimientos por estas causas de máximas térmicas, es por razones organizativas o económicas, pues soluciones tecnológicas, existen para erradicar estas epidemias térmicas.
- ANTECEDENTES
El verano de 2003 fue excepcional en Europa, de tal forma que se registraron continuas olas de calor, que provocaron un importante aumento de la mortalidad por causas térmicas. Este hecho, puso de manifiesto la importancia que presentan las altas temperaturas sobre la salud pública.
Esta situación se agravó en Francia y en otros países europeos, pues en España los hospitales estaban dotados de instalaciones de climatización: Pero esa dotación, no existía en los hospitales europeos con lo que los pacientes que acudían en Francia y otros países al hospital, no recibían condiciones de confortabilidad suficientes, y podía acabar falleciendo.
A fin de analizar y evitar estos episodios, en 2004 se inició en España el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas Sobre la Salud, con el objetivo de reducir los efectos potenciales asociados a las olas de calor epidemiológicas durante el periodo estival. Desde su puesta en marcha, el Plan Nacional ha ido incluyendo mejoras a lo largo de los años, generando un impacto positivo en relación con la prevención de problemas y enfermedades relacionadas con la exposición humanan a las olas de calor.
Los expertos en clima estiman que las olas de calor serán cada vez más frecuentes, y tendrán una mayor duración debido al cambio climático. Por ello, el Ministerio de Sanidad continua poniendo a disposición de las organizaciones sanitarias y de los ciudadanos, la información relativa a los efectos de las olas de calor y sobre la salud, así como los niveles de riesgo diarios por ola de calor epidemiológica durante el periodo estival, con el objetivo de prevenir sus efectos sobre la salud.
- PLAN NACIONAL FRENTE AL EXCESO DE TEMPERATURAS 2026
El Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud 2026, elaborado por el Ministerio de Sanidad, establece el marco de actuación para prevenir y reducir los impactos de las altas temperaturas sobre la salud de la población durante los períodos de calor extremo. El documento define los sistemas de vigilancia, alerta y coordinación entre administraciones públicas, así como las medidas de información y prevención dirigidas a la ciudadanía y a los colectivos más vulnerables. Asimismo, incorpora mecanismos de seguimiento del riesgo asociado a las temperaturas extremas, con el objetivo de minimizar la morbimortalidad relacionada con episodios de calor, y reforzar la capacidad de adaptación frente a los efectos del cambio climático en la salud pública.
Este último plan fue aprobado por la Comisión Interministerial el 28 de abril de 2026, estableciendo la actualización del sistema nacional de prevención, vigilancia y respuesta sanitaria ante las altas temperaturas. Su periodo ordinario de activación es del 16 de mayo al 30 de septiembre, con vigilancia adicional del 1 al 15 de mayo y del 1 al 15 de octubre, y posibilidad de activarlo fuera de esas fechas ante episodios anómalos.
2.1. Objetivo principal
Su finalidad es reducir la enfermedad y la mortalidad provocadas por el calor, anticipando situaciones de riesgo y protegiendo especialmente a las personas más vulnerables. Para ello combina:
- Predicciones meteorológicas de AEMET.
- Umbrales de temperatura relacionados con incrementos de mortalidad.
- Avisos diarios por zonas geográficas.
- Vigilancia de la mortalidad mediante los sistemas MoMo y Kairós.
- Información a ciudadanos, profesionales sanitarios y servicios sociales.
- Coordinación entre ministerios, comunidades autónomas y ayuntamientos.
2.2. Una «ola de calor epidemiológica»
El Plan distingue entre la ola de calor climatológica y la ola de calor epidemiológica. La definición climatológica de AEMET exige, entre otras condiciones, al menos tres días consecutivos de temperaturas especialmente altas. El criterio sanitario, en cambio, se basa en identificar las temperaturas a partir de las cuales se observa un aumento anormal de la mortalidad. Por ello, un episodio breve puede resultar sanitariamente relevante aunque no reúna todos los requisitos de una ola de calor meteorológica. Este planteamiento permite adaptar los avisos a la vulnerabilidad real de la población de cada territorio.
2.3. División territorial
El sistema se aplica a 182 zonas de meteosalud, definidas a partir de zonas de predicción meteorológica de AEMET con características climáticas similares. Esta división es más precisa que utilizar únicamente provincias o capitales, ya que dentro de una misma provincia pueden existir zonas con temperaturas, climatología y vulnerabilidad muy diferentes.
2.4. Actualización de los umbrales de temperatura
Cada zona dispone de una temperatura umbral de impacto en salud, es decir, la temperatura máxima a partir de la cual aumenta significativamente la mortalidad. Para calcular estos umbrales se relacionaron:
- Las defunciones diarias por causas naturales.
- Las temperaturas máximas registradas.
- La población representada por los observatorios meteorológicos.
El estudio utiliza datos comprendidos entre 2012 y 2023, excluyendo los años 2020 y 2021 porque la pandemia produjo anomalías importantes en las cifras de mortalidad. Para cada zona se seleccionaron dos observatorios meteorológicos representativos de su población. Cuando una zona no dispone de suficientes datos meteorológicos válidos, se emplea una «zona espejo» con características meteorológicas comparables.
2.5. Cálculo diario del riesgo
AEMET proporciona cada día:
- La temperatura máxima prevista para ese día.
- La previsión para los dos días siguientes.
- Los datos correspondientes a los observatorios de cada zona de meteosalud.
El algoritmo calcula cuántos grados supera la temperatura prevista el umbral sanitario de la zona durante esos tres días y suma los excesos. En 2026, el llamado factor de riesgo tiene provisionalmente un valor de 1 para todos los días y zonas, aunque está previsto ajustarlo en el futuro a las características territoriales.
2.6. Niveles de riesgo
Están previstos los siguientes niveles de riesgo:
| Nivel | Color | Resultado del algoritmo | Significado |
| 0 | Verde | 0 | Ausencia de riesgo |
| 1 | Amarillo | Más de 0 y hasta 3,5 | Riesgo bajo |
| 2 | Naranja | Más de 3,5 y hasta 7 | Riesgo medio |
| 3 | Rojo | Más de 7 | Riesgo alto |
Estos niveles no expresan únicamente cuánto calor hará, sino su posible impacto sanitario, de acuerdo con el umbral de cada territorio. El propio Plan advierte de que el mismo nivel puede afectar de manera diferente a distintas personas. Un nivel amarillo puede representar un riesgo para una persona mayor con otros factores de vulnerabilidad, mientras que un nivel rojo prolongado puede llegar a suponer un riesgo extremo para toda la población.
2.7. Personas especialmente vulnerables
El documento identifica como grupos de mayor riesgo:
- Personas mayores de 65 años, especialmente mayores de 75.
- Lactantes y menores de cuatro años.
- Mujeres gestantes.
- Personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales, mentales o crónicas.
- Personas con diabetes, obesidad mórbida, demencia, Parkinson o Alzheimer.
- Personas que toman diuréticos, neurolépticos, tranquilizantes u otros medicamentos que pueden alterar la respuesta al calor.
- Personas con poca autonomía o dificultades de comprensión y orientación.
- Personas que viven solas, sin hogar o en situación económica desfavorable.
- Trabajadores expuestos al calor, deportistas y personas que realizan actividades intensas al aire libre.
- Personas que viven en viviendas mal aisladas, difíciles de refrigerar o sin climatización.
- Población expuesta durante varios días a temperaturas nocturnas elevadas.
El Plan subraya que la vulnerabilidad aumenta cuando se acumulan varios de estos factores.
2.8. Actuaciones según el nivel
Niveles 0 y 1 — verde y amarillo
Se mantienen las actuaciones ordinarias: publicación diaria de mapas, información preventiva, seguimiento meteorológico y sanitario, coordinación con comunidades autónomas, activación de servicios sociales y vigilancia de urgencias, hospitalizaciones y fallecimientos relacionados con el calor.
Nivel 2 — naranja
Se añaden comunicaciones inmediatas a la Comisión Interministerial y a las comunidades afectadas, se intensifica la información a profesionales y población vulnerable y se valoran medidas adicionales dirigidas a determinados colectivos.
Nivel 3 — rojo
Se refuerzan todas las medidas anteriores, se intensifican los avisos sanitarios, las administraciones valoran actuaciones extraordinarias y el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias analiza la situación.

Representación gráfica del programa MoMo del Instituto de Salud Carlos III
2.9. Vigilancia de la mortalidad
El Plan utiliza dos herramientas del Instituto de Salud Carlos III:
- MoMo, que estima diariamente los excesos de mortalidad general y las defunciones atribuibles al calor.
- Índice Kairós, que calcula la probabilidad de que se produzca un incremento de mortalidad atribuible a las altas temperaturas.

https://momo.isciii.es/panel_momo/
Ilustración del programa Kairós del Instituto de Salud Carlos IIIhttps://momo.isciii.es/kairos/#section-%C3%ADndice-kair%C3%B3s
- Herramienta MoMo
El sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) fue desarrollado en 2004, en el marco del Plan de acciones preventivas contra los efectos de las temperaturas excesivas, coordinado por el Ministerio de Sanidad, para reducir el impacto sobre la salud de la población como consecuencia del exceso de temperatura. El objetivo de MoMo es identificar las desviaciones de mortalidad diaria observada con respecto a la esperada, según las series históricas de mortalidad, y permite estimar de forma indirecta el impacto de cualquier evento de importancia en Salud Pública.
MoMo proporciona estimaciones de excesos de mortalidad por todas las casusas y atribuibles a un exceso o defecto de la temperatura. Se calcula diariamente, por ámbito poblacional (nacional, de CCAA y provincial), sexo y grupo de edad (todas las edades, 0-14, 15-44, 45-64, 65-74, 75-84, >65 años y >85 años).
MoMo utiliza tres fuentes de datos:
- Las defunciones diarias por todas las casusas de los últimos diez años, sin incluir aquellas del año 2020 (por su comportamiento debido a la pandemia de Covid-19). Esta serie se obtiene de los datos consolidados del Instituto nacional de Estadística (INE), hasta la fecha en la que están disponibles, y a partir de entonces del Ministerio de Justicia que proporciona defunciones diarias por todas las causas procedentes de los registros civiles informatizados de municipios que corresponden a un 95% de la población española.
- Las temperaturas según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) a nivel provincial en el mismo periodo de tiempo, incluyendo el año en curso.
- La población por grupo de edad, sexo y provincia, extraídos del INE.
- Herramienta Kairós
Kairós establece tres categorías:
- Inferior al 40 %: ausencia de aviso relevante.
- Entre el 40 % y el 60 %: aviso medio.
- Superior al 60 %: aviso alto.
Los resultados se ofrecen por territorio, sexo y grupos de edad. También se realiza una comunicación individualizada de los fallecimientos por golpe de calor, incluyendo circunstancias de exposición, enfermedades previas, profesión y datos clínicos.
2.10. Papel de los servicios sociales
Los servicios municipales de ayuda a domicilio, teleasistencia, centros sociales, centros de día y residencias deben colaborar en la identificación y seguimiento de personas vulnerables.
El Plan concede especial importancia a localizar a quienes viven solos, tienen poca autonomía o carecen de medios para mantener su vivienda a una temperatura adecuada.
Recomendaciones para la población
Las principales medidas personales son:
- Beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed.
- Evitar alcohol y limitar bebidas con cafeína o muy azucaradas.
- Permanecer en lugares frescos, sombreados o climatizados.
- Reducir la actividad física durante las horas centrales.
- Utilizar ropa ligera, holgada y transpirable.
- No dejar nunca personas dentro de un vehículo cerrado.
- Vigilar especialmente a menores, embarazadas, mayores y personas enfermas.
- Conservar los medicamentos en lugares frescos.
- Realizar comidas ligeras con frutas y verduras.
- Consultar a un profesional sanitario cuando los síntomas relacionados con el calor duren más de una hora.
2.12. Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos
El Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos (Meteoalerta), pretende facilitar la más detallada y actualizada información posible sobre los fenómenos atmosféricos adversos que puedan afectar a España en un plazo máximo de 72 horas, así como mantener una información continuada de su evolución una vez que han iniciado su desarrollo. Para establecer los umbrales se ha evaluado la «rareza» del fenómeno, ya que, cuanto mayor sea ésta, menos preparada está la población para enfrentarse a sus efectos, y nos permite proporcionar la información más relevante, para estar preparados ante una situación de tiempo extremo excepcional.
