Primeros textos sobre el uso del frío por Gabriel Barceló Rico-Avelló

 

Gabriel Barceló Rico-Avelló

Socio fundador y socio de honor de Atecyr

Disponemos de antecedentes medievales del uso del frio para el tratamiento de alimentos, y también para el disfrute del vino y otras bebidas. En todos los casos se utilizaba la nieve o el hielo natural para este fin, existiendo un evidente comercio de hielo en España y en todo el mundo entonces conocido.

Precisamente, eran médicos los que primero se ocuparon de la ingesta de alimentos y bebidas frías, generando multitud de publicaciones desde el siglo XV.

 

Primeras referencias al tratamiento del aire

Pero si nos referimos al tratamiento higrotérmico del aire ambiente, la primera referencia conocida es la de Juan de Aviñón (1325? -1418), médico judío converso, residente en Sevilla probablemente desde 1353, nacido en Aviñón (Francia) como Moses ben Samuel de Roquemaure. Podemos suponer que conoció al arzobispo de Sevilla, Pedro Barroso en el viaje que este realizó a Aviñón, y donde tendría que atenderle de sus achaques, acompañándole a Sevilla en su vuelta.

Es autor del libro escrito en latín, titulado “Sevillana medicina“, en el que relata las enfermedades habituales en la ciudad de Sevilla en aquella época, y en el que inicia un análisis de las condiciones ambientales necesaria para mantener un buen estado de salud. Juan de Aviñón menciona en el prólogo, haberlo compuesto en 1418.

Esteban Moreno Toral y Antonio Ramos Carrillo, de la Universidad de Sevilla, en su trabajo: Estudio de los vinos medicinales del tratado Sevillana Medicina de Juan de Aviñón (siglo XIV), se refieren a este libro de la siguiente forma:

La peculiaridad de esta obra radica en ser una verdadera topografía médica, pues plantea el tema de la preservación de la salud y la curación de las enfermedades en relación con las características del entorno.

Juan Ignacio Carmona García, en el libro: Enfermedad y sociedad en los primeros tiempos modernos, pp: 174, Sevilla, 2005, se refiere también a esta obra, aunque incorpora ciertos errores. El libro fue traducido y editado posteriormente, por el también médico y humanista Nicolás Monardes, con el siguiente título: Sevillana medicina. Que trata el modo conservativo y curativo de los que abitan en la muy insigne ciudad de Sevilla: la qual sirve y aprovecha para qualquier otro lugar destos reynos, impreso en casa de Andrés de Burgos, de Sevilla, el 5 de noviembre de 1545.

Dispone de 69 capítulos, e incorpora una amplia bibliografía, superando las cien obras consultadas. La edición de 1885 dispone de un prólogo previo de Javier Lasso de la Vega y Cortezo y de la introducción de Nicolás Monardes redactada años después, para la edición de 1545.

En el prólogo, el autor, recuerda que escribió el libro, por mandato del arzobispo de Sevilla, don Pedro Barroso: …Yo, maestre Juan de Auiñón, físico y criado de la muy noble ciudad de Sevilla, co[m]pile este libro…. por quatro razones. La primera, por mandamiento del muy alto y muy honrado doctor en decretos, nuestro señor don Pedro, arçobispo de la muy noble ciudad de Sevilla,…

En su Introducción, Monardes expresa:

Veemos que el hombre es frágil, nascido para trabajos, y que en todo lo que bine le es contrario; pues el ayre le corrompe, y el agua le ahoga, y el fuego le consume, y la tierra le es madrastra,

El primero y más principal apetito de todo lo animado es la conseruacion, que cada uno procura de sí mismo; la qual todo hombre deue procurar con arte ó regla virtuosa,…

Mucho deue todo hombre conservar su salud, pues della se siguen tantos bienes, y de no tenerla tantos males.

Por tanto, he procurado que saliesse á luz obra de que tanto contentamiento y provecho esta ciudad recibiria; la qual nó solamente aplazerá y aprovechará á la conservacion de la salud de todos, pero holgarán de ver y leer en ella cosas antiguas que ha auido y passado, y otras muchas particularidades dignas de ser vistas y sabidas.

Era el autor de este libro natural de Auiñon; fue en el tiempo del rey don Pedro; alcanzó al rey don Enrique, su hermano; bivió en esta ciudad con el arzobispo don Pedro Barroso, que fué cardenal…

Portada del tratado Sevillana medicina
http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000116142&page=1

Pretendió avisar á los médicos desta ciudad el assiento y calidad y complision de ella, y de todas las particularidades que ay en ella, pertenecientes á la conservacion de la vida del hombre; lo qual no es pequeño aviso, pues Hyppócrates dize que lo primero que el médico ha de saber en el pueblo que ha de curar es el assiento dél, los ayres que más le siguen, las aguas y mantenimientos que tiene, para que tome lo provechoso y quite y estorve lo dañoso…

Por cual todo hombre deve tener en mucho saber la calidad y assiento del pueblo do abita, y quáles sean y qué calidades tengan las cosas que en él nos mantienen, para que si algo nos daña se pueda remediar la causa del tal daño, ó guardarnos del uso de ello; qual es cosa de grande utilidad que todos gozen de tal beneficio; pues todo bien tanto quanto es más universal tanto es muy mejor y más útil y más digno de ser desseado.

En el capítulo primero se refiere al aire: Seys cosas son necessarias al ome, que sin ellas non puede mucho bivir, las quales son: el ayre que nos circunda; el II, el comer y el bever; el III, el vaziar y el estriñir; é la IV, velar y dormir; la V es el mover y el quedar corporal; el VI es el mover y el quedar spiritual. Y la difinicion del ayre es que es cuerpo simple, y su lugar natural es encima del agua, y deyuso del fuego por su liuianés prepudicional, y es de natura caliente y húmedo. La humedad es essencial, y la calentura acidental, segun se declara en la segunda partida deste tratado. É conviene á saber que del ayre ay dos maneras: simple y compuesto. Y el simple es caliente y húmedo; y la humedad es en él natural, y la calentura es acidental: y el compuesto es frio á respeto del spíritu vidal del corazon; é por esto es muy necessario este ayre para conservar la vida, ygualando el spíritu vidal, que es muy caliente.

Retrato de Nicolás Bautista Monardes pintado en 1860 por Manuel Barrón, a partir del gravado en madera que adornaba la edición de 1569 de la Historia Medicinal. Javier Lasso de la Vega y Cortezo (1855-1911). Biografía y estudio crítico de las obras del médico Nicolás Monardes. Sevilla: Pagina 19, Tipografía de la “Revista de Tribunales”, 1891. http://roai.mcu.es/es/registros/registro.cmd?tipoRegistro=MTD&idBib=8369946

El libro que Monardes contribuyó á dar á conocer fue el siguiente: «Sevillana Medicina. Que trata el modo conservativo de los que abitan en la muy insigne ciudad de Sevilla: la qual »sirve y aprovecha par a qualquier otro lugar destos reynos. »Obra antigua digna de ser leída. Va dirigida al illustríssimo cabildo de la misma ciudad. Año 1545.

En el colofón ó terminación del libro hay las siguiente s frases: «Laus Deo: Fue impreso el presente libro en la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla: en casa de Andrés de Burgos. Acabóse año de mil y quinientos y cuarenta y cinco: á cinco días de Noviembre». El capítulo primero trata del aire en general, donde dice que de las seis cosas necesarias al hombre, la primera es el aire que nos circunda. En el capítulo segundo se ocupa del aire de Sevilla, que dice es caliente y húmedo en primer grado, respecto de Córdoba y otros lugares de la frontera. En el capítulo quinto dice: era el año 1391 cuando vine de Aviñón. Este libro he podido consultarle en la Biblioteca de la facultad de Medicina de la Universidad Central, que se califica de muy raro, hasta el extremo de ser desconocido por el ilustre bibliógrafo D. Nicolás Antonio. La Sociedad de Bibliófilos Andaluces tuvo hace pocos años, en 1885, el buen acierto de reproducir tan interesante obra, acompañada de curiosas notas que demuestran los profundos conocimientos de quien las ha consignado, con lo cual, al propio tiempo que ha contribuido á dar á conocer un libro muy difícil de hallar, pues estaba calificado entre los más raros, ha rendido tributo de consideración al autor de una obra científica española de tan remota fecha. (Olmedilla y Puig, Joaquín 1842-1912: Estudio histórico de la vida y escritos del sabio médico español del siglo XVI, Nicolás Monardes, 1897).

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