

La etapa Asturias-Cantabria del Tour se centró en el District Heating Pozo Fondón, en Langreo, y puso de manifiesto una oportunidad de descarbonización ligada a las características del territorio: utilizar el agua acumulada en antiguas explotaciones mineras como fuente térmica para una red de calor.
La explotación minera modificó el sistema de acuíferos mediante galerías, huecos de explotación y redes de fisuras. Tras el cierre, el control de los niveles del agua puede requerir bombeos prolongados; su aprovechamiento térmico permite dotar de utilidad energética a una infraestructura que, de otro modo, seguiría representando un coste de gestión.
En Pozo Fondón, el agua de mina se mantiene alrededor de 23 °C. El caso demuestra que la recuperación de infraestructuras industriales y la descarbonización de los consumos térmicos pueden abordarse conjuntamente, sin reducir el proyecto a la sustitución aislada de equipos.
La primera fase, en funcionamiento desde 2022, incorporó una central geotérmica de aproximadamente 1,5 MWt mediante dos bombas de calor agua-agua de 1.020 y 513 kWt. Los equipos trabajan en serie y a contraflujo, con refrigerante R-1234ze y un SCOP declarado de 3,53 para las condiciones indicadas en la ficha técnica.
La red distribuye agua a temperaturas de referencia de 72/60 °C y abastece principalmente instalaciones con radiadores. Esta circunstancia es relevante: la producción centralizada mediante bombas de calor puede integrarse en edificios existentes sin exigir, como condición previa, una sustitución generalizada de sus emisores, aunque la temperatura requerida condiciona el rendimiento.
El circuito aprovecha el agua del pozo mediante bombeo e intercambio de calor, manteniendo separado el circuito de agua de mina de la distribución térmica. Las características del recurso, la temperatura de suministro y la configuración hidráulica deben evaluarse como un conjunto, no como prestaciones independientes de cada equipo.
La segunda fase, en servicio desde 2024, añadió dos calderas de biomasa de 750 kWt cada una, alimentadas con astilla forestal. La producción total instalada se sitúa así en torno a 3 MWt, combinando generación geotérmica eléctrica con generación renovable por combustión.
La hibridación incorpora almacenamiento térmico estratificado y un sistema de regulación capaz de operar con geotermia, biomasa o ambas fuentes. No se trata únicamente de sumar potencias: la acumulación, las temperaturas y la coordinación de equipos con dinámicas de respuesta distintas permiten adaptar la producción a la demanda y a las condiciones económicas de explotación.
La ampliación persigue, además, aumentar los clientes atendidos y reducir la dependencia del bombeo de agua de mina en determinados modos de operación. La instalación pone de manifiesto que una solución híbrida debe definirse a partir de la red y su funcionamiento anual, no solo de la potencia nominal de cada generador.
El desarrollo de Pozo Fondón se ha realizado de forma progresiva, adaptando las inversiones y la red de distribución a la incorporación de nueva demanda:
El conjunto atiende actualmente a 13 edificios de usos residenciales, sanitarios, deportivos, educativos y terciarios. Frente a soluciones individuales, la infraestructura permite concentrar la generación, profesionalizar su explotación y facilitar nuevas conexiones sin reproducir una central térmica completa en cada inmueble.
Una cuarta fase se encuentra en proyecto para incorporar otros cinco edificios. Es importante distinguir esta ampliación prevista del alcance ya ejecutado, tanto al presentar la cobertura del sistema como al valorar sus resultados.
La jornada subrayó que el rendimiento de una bomba de calor depende de las temperaturas de la fuente y del suministro, y que la conexión de unidades en serie a contraflujo puede mejorar el ciclo frente a una solución con una sola etapa. Los valores de COP ilustrados en esa comparativa corresponden a condiciones de ejemplo, no a una medida directa del rendimiento anual del Pozo Fondón.
En la instalación, el control general y la supervisión SCADA coordinan los generadores y permiten seleccionar el modo de funcionamiento atendiendo a la demanda, al estado de la acumulación y al coste energético. La gestión proactiva y el análisis del perfil real de consumo adquieren, por tanto, tanta importancia como la selección del equipo de producción.
HUNOSA presentó un estudio de escenarios de precios eléctricos de 2025 que recoge ahorros de operación del 39 % con biomasa en un día de electricidad cara y del 61 % con geotermia en un día de electricidad barata, además de un escenario de funcionamiento combinado. Estas cifras ilustran la sensibilidad económica al modo de operación; no constituyen un ahorro fijo extrapolable a cualquier momento del año.
La ampliación con biomasa evidenció condicionantes que van más allá del diseño de generación: la implantación en naves históricas del complejo minero, la integración de calderas y chimeneas junto al castillete, el silo de astilla enterrado y la instalación de subestaciones en edificios ya ocupados.
La obra incluyó 760 m de tubería preaislada, instalados a través de 345 m de zanja, así como la integración de acumulación térmica, automatización, comunicaciones y equipos de tratamiento de humos. La planificación tridimensional de colectores y recorridos permitió anticipar interferencias en espacios con importantes restricciones geométricas y patrimoniales.
El caso muestra que la viabilidad de las redes de calor depende también de la coordinación de obra civil, instalaciones, control, patrimonio y actividad urbana. Mantener el funcionamiento de calles, comercios y edificios durante la ejecución forma parte de la complejidad técnica de estas actuaciones.
Los datos facilitados para Pozo Fondón sitúan el consumo de energía primaria antes de la actuación en 7,55 GWh/año y después en 4,12 GWh/año, lo que supone una reducción aproximada del 45 %. La reducción de emisiones comunicada es de 1.374 toneladas de CO₂ al año. Son resultados del proyecto en conjunto, no rendimientos atribuibles de manera aislada a un equipo o una fase.
A estos efectos se suman la recuperación de patrimonio minero, el aprovechamiento de recursos locales y la posibilidad de prestar servicio colectivo a unos 2.000 usuarios diarios. La operación y el mantenimiento de la red representan una continuidad de actividad vinculada al territorio.
La evolución anunciada contempla una nueva extensión de la red y el posible aprovechamiento del calor residual de un electrolizador asociado al proyecto de hidrógeno. Esta integración se encuentra aún en fase de proyecto. La conclusión principal de la etapa es que la descarbonización urbana puede avanzar mediante infraestructuras compartidas, fuentes energéticas complementarias y un control adaptado a las condiciones reales de servicio.