{"id":1498,"date":"2020-04-15T10:44:12","date_gmt":"2020-04-15T08:44:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/?p=1498"},"modified":"2022-01-24T18:13:03","modified_gmt":"2022-01-24T17:13:03","slug":"cronica-sobre-la-historia-del-frio-y-la-climatizacion-en-espana-ii-por-gabriel-barcelo-rico-avello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/2020\/04\/15\/cronica-sobre-la-historia-del-frio-y-la-climatizacion-en-espana-ii-por-gabriel-barcelo-rico-avello\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica sobre la historia del fr\u00edo y la climatizaci\u00f3n en Espa\u00f1a II por Gabriel Barcel\u00f3 Rico-Avello"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide\" style=\"grid-template-columns:16% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"936\" height=\"936\" src=\"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1367 size-full\" srcset=\"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo.png 936w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-150x150.png 150w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-300x300.png 300w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-768x768.png 768w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-500x500.png 500w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-800x800.png 800w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-160x160.png 160w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-320x320.png 320w\" sizes=\"(max-width: 936px) 100vw, 936px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p style=\"font-size:24px\"><strong>Gabriel Barcel\u00f3 Rico-Avello<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Socio fundador y socio de honor de Atecyr<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n<p><!--StartFragment--><\/p>\n<p>Vamos a referirnos en estas cr\u00f3nicas, redactadas desde el confinamiento, a la historia de la climatizaci\u00f3n, como hoy la entendemos, que no puede separase de la historia de la producci\u00f3n de frio artificial.<\/p>\n<p>La climatizaci\u00f3n es una ingenier\u00eda mec\u00e1nica, cuyo objetivo es proporcionar confortabilidad t\u00e9rmica ambiental, y calidad de aire interior en un recinto. Esta ingenier\u00eda aplica fundamentos cient\u00edficos, especialmente de la termodin\u00e1mica, y de la mec\u00e1nica de fluidos en el dise\u00f1o de edificios, tanto de tipo residencial, como de cualquier otro tipo, tambi\u00e9n en el transporte, como autom\u00f3viles, trenes, aviones, barcos o submarinos.<\/p>\n<p>Las soluciones tecnol\u00f3gicas disponibles hoy d\u00eda son m\u00faltiples, podemos dise\u00f1ar desde una instalaci\u00f3n con unidades individuales, a una instalaci\u00f3n centralizada para un edificio o un sistema urbano de climatizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En algunas regiones, o en determinadas \u00e9pocas, puede ser suficiente incorporar una adecuada <em>ventilaci\u00f3n<\/em>, siendo esta el proceso de intercambio o reemplazo de aire para proporcionar mejor calidad de aire interior, que implica cierto control de temperatura, reposici\u00f3n de ox\u00edgeno y eliminaci\u00f3n de humedad, olores, humo, calor, polvo, bacterias, di\u00f3xido de carbono y otros gases, manteniendo circulando el aire en el interior del edificio o espacio ventilado, y evitando su estancamiento y contaminaci\u00f3n excesiva.<\/p>\n<p>No obstante, hoy la instalaci\u00f3n de climatizaci\u00f3n debe incorporar siempre un equipo de producci\u00f3n de frio.<\/p>\n<p><strong>Mezclas qu\u00edmicas<\/strong><\/p>\n<p>La idea de utilizar fr\u00edo para conservar los alimentos, es muy antigua. En distintas culturas se conoc\u00eda el hecho de que enfriando los alimentos estos perduraban sin estropearse. Incluso que, a\u00f1adiendo ciertas sales, como por ejemplo el nitrato s\u00f3dico, al agua, se consegu\u00eda disminuir su temperatura.<\/p>\n<p>El escritor \u00e1rabe Ibn Abi Usaibia es la primera referencia conocida, atribuyendo su uso inicial, en el siglo IV, en la India. Entonces se descubri\u00f3 que la mezcla de nieve y sal permit\u00eda alcanzar temperaturas m\u00e1s bajas.<\/p>\n<p>En la Espa\u00f1a musulmana se aplicaron estos procedimientos en la corte isl\u00e1mica de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>El uso de agua fr\u00eda obtenida mediante el uso del salitre es citado por el m\u00e9dico italiano Zimara, en Padua (1530) y el m\u00e9dico espa\u00f1ol Blas Villafranca, en Roma (1553). Estos fen\u00f3menos fueron reportados por Battista Porta (1589) y Tancredo (1607).<\/p>\n<p><strong>Blas de Villafranca<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1499 alignright\" src=\"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Barcelo-178x300.jpg\" alt=\"\" width=\"178\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Barcelo-178x300.jpg 178w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/Barcelo.jpg 190w\" sizes=\"(max-width: 178px) 100vw, 178px\" \/><\/p>\n<p>En 1550, el m\u00e9dico espa\u00f1ol Blas de Villafranca, public\u00f3 en Roma, lugar donde resid\u00eda, el libro: <em>Methodes refrigerandi, <\/em>en el que propone un m\u00e9todo para enfriar el vino y los alimentos, y la conservaci\u00f3n de estos, y del agua y el vino, por medio de mezclas refrigerantes. Usa por primera vez la palabra <strong>refrigerar<\/strong> para conseguir y mantener, en la bebida o en el alimento, una temperatura inferior a la del ambiente.<\/p>\n<p><em>Muy r\u00e1pidamente, esta idea de usar salitre para enfriar el agua fue adoptada en Italia. Blas Villafranca, un m\u00e9dico espa\u00f1ol que trabaja en Roma, public\u00f3 la idea en 1550, diciendo que este ba\u00f1o de salitre se hab\u00eda convertido en el m\u00e9todo com\u00fan para enfriar el vino en Roma. A la izquierda est\u00e1 su imagen del m\u00e9todo, que muestra un matraz bulboso claramente adaptado de los matraces indios\u2026; la forma facilita acelerar el enfriamiento girando la botella en el ba\u00f1o fr\u00edo. <\/em>(Dan Jurafsky: The Language of Food, July 11, 2011 <a href=\"https:\/\/web.stanford.edu\/~jurafsky\/\">https:\/\/web.stanford.edu\/~jurafsky\/<\/a>,) Blas Villafranca es, posiblemente el inventor de la nevera dom\u00e9stica. Sus primeros modelos eran armarios conteniendo nieve, a la que se agregaba sal para reducir su licuefacci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Estudios cient\u00edficos<\/strong><\/p>\n<p>Ya en el siglo XVII, el calor y el fr\u00edo fue objeto de atenci\u00f3n de estudiosos y fil\u00f3sofos, como Robert Boyle (1627-1691) en Inglaterra y Mikhail Lomonossov (1711-1765) en Rusia.<\/p>\n<p>Tras los primeros trabajos de Galileo, se realizaron muchos estudios sobre el calor y la temperatura por Guillaume Amontons (1663-1705) en Francia, Isaac Newton (1642-1727) en Inglaterra, Daniel Fahrenheit (1686-1736), un alem\u00e1n que trabaj\u00f3 en Inglaterra y los Pa\u00edses Bajos, Ren\u00e9 de R\u00e9aumur (1683-1757) en Francia y Anders Celsius (1701-1744) que cre\u00f3 la escala termom\u00e9trica centesimal, en Suecia en 1742.<\/p>\n<p>William Cullen (1710- 1790) fue un m\u00e9dico y qu\u00edmico escoc\u00e9s, que se interes\u00f3 por la transmisi\u00f3n del calor en los cambios de fase. Es, para los angloparlantes, el primero en demostrar en p\u00fablico los efectos de refrigeraci\u00f3n del enfriamiento por evaporaci\u00f3n, que describi\u00f3 en 1756: <em>Del fr\u00edo producido por la evaporaci\u00f3n de fluidos y de algunos otros medios para producir fr\u00edo<\/em>\u00bb (Ensayos y observaciones, f\u00edsico y literario, vol. 2), escrito como resultado de sus pr\u00e1cticas de laboratorio en la Universidad de Glasgow en 1748, dejando que el \u00e9ter et\u00edlico se evaporara en el vac\u00edo.<\/p>\n<p>Su disc\u00edpulo y sucesor, el escoc\u00e9s Joseph Black (1728-1799), fue consciente de la diferencia entre el calor y la temperatura, y puede ser considerado el fundador de la calorimetr\u00eda. En esta especialidad encontramos tambi\u00e9n a los franceses Pierre Simon de Laplace (1749-1827), Pierre Dulong (1785-1838) y Alexis Petit (1791-1820), Nicol\u00e1s Cl\u00e9ment-Desormes (1778-1841) y V\u00edctor Regnault (1810-1878).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los trabajos del escoc\u00e9s James Watt (1736-1819) en la m\u00e1quina de vapor, los estudios sobre los gases de Boyle, en Inglaterra, Edme Mariotte (1620-1684) y posteriormente de Jacques Charles (1746-1823) y Louis Joseph Gay-Lussac (1778-1850) en Francia, y tras las experiencias del americano Benjam\u00edn Thomson (1753-1814), estamos en disposici\u00f3n de referirnos a la termodin\u00e1mica.<\/p>\n<p>El franc\u00e9s Sadi Carnot (1796-1832) inicio el estudio de los fundamentos del segundo principio de la Termodin\u00e1mica. Tambi\u00e9n se inici\u00f3 en el dise\u00f1o de sistemas de refrigeraci\u00f3n artificial, que permitieron a James Prescott Joule (1818-1889) en Inglaterra, Julius von Mayer (1814-1878), Herman von Helmholtz (1821-1894), Rodolfo Clausius (1822-1888) en Alemania, Ludwig Boltzmann (1844-1906) en Austria y William Thomson (Lord Kelvin) (1824-1907) en Inglaterra, al desarrollo de la Termodin\u00e1mica.<\/p>\n<p><strong>Aplicaciones<\/strong><\/p>\n<p><em>El uso de mezclas no tuvo mucha aplicaci\u00f3n en la industria debido al elevado precio de las materias primas utilizadas. A nivel dom\u00e9stico, sin embargo, se pod\u00edan distinguir tres grupos de mezclas productoras de fr\u00edo. En primer lugar, la disoluci\u00f3n de determinadas sales con agua requer\u00eda una cantidad de calor adicional que era cogida del entorno y esta circunstancia produc\u00eda fr\u00edo, que se aprovechaba para enfriar alg\u00fan otro producto. En segundo lugar se pod\u00eda hacer la misma disoluci\u00f3n utilizando, en lugar de agua, hielo en polvo, consigui\u00e9ndose as\u00ed un fr\u00edo&nbsp;m\u00e1s intenso. Hay que tener presente que la mezcla reduce la temperatura de congelaci\u00f3n del hielo de manera que \u00e9ste se funde. Este calor latente de fusi\u00f3n se a\u00f1ade al calor absorbido por la disoluci\u00f3n de forma que el medio sufre un enfriamiento mayor. Finalmente, tambi\u00e9n se pueden hacer mezclas refrigerantes con l\u00edquidos distintos del agua como el \u00e1cido sulf\u00farico, el \u00e1cido n\u00edtrico y el \u00e1cido clorh\u00eddrico<\/em> (Barca-Salom, Francesc X.: <em>Materials per a una hist\u00f2ria del fred.<\/em> Actes d\u2019hist\u00f2ria de la ci\u00e8ncia i de la t\u00e9cnica, nova \u00e8poca \/ volum 2 (1) \/ 2009, p. 279-297. Universitat Polit\u00e8cnica de Catalunya.)<\/p>\n<p>En la revista La Gaceta Industrial de 1867 se describ\u00edan distintas mezclas para reducir la temperatura del hielo:<\/p>\n<p><em><b>M\u00e9todo para producir grados de fr\u00edo&nbsp;extraordinario<\/b><\/em><em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Se producen grados de fr\u00edo&nbsp;considerables por la simple mezcla del hielo o nieve con sales delicuescentes, as\u00ed como con algunos \u00e1cidos, tales como el n\u00edtrico, el sulf\u00farico, etc\u2026 sobre esta propiedad est\u00e1 fundado el arte de helar:<\/em><\/p>\n<p><em>Las mezclas m\u00e1s eficaces que se conocen son las siguientes:<\/em><\/p>\n<ol>\n<li><em> Una parte de \u00e1cido sulf\u00farico con cuatro de hielo, producen un grado de frio de 20 grados bajo cero.<\/em><\/li>\n<li><em> Siete partes de nieve y cuatro de \u00e1cido n\u00edtrico, producen un .descenso de temperatura de -43\u00ba; y una mezcla de seis partes de sulfato de sosa, cuatro de hidroclorato de amoniaco, dos de hidroclorato de potasa y cuatro de \u00e1cido n\u00edtrico, producen una temperatura de -42\u00ba.<\/em><\/li>\n<li><em> Partes iguales de sal com\u00fan y de nieve o hielo, bajan la temperatura a -48\u00ba. Estas son las proporciones que emplean los cafeteros para la preparaci\u00f3n de helados.<\/em><\/li>\n<li><em> Si se exponen separadamente en la mezcla n\u00fam. 2 dos partes de nieve y tres de hidroclorato de cal, y despu\u00e9s de esperar a que lleguen a la temperatura de esta mezcla, se las mezcla las dos, el frio que producen es de -27\u00ba.<\/em><\/li>\n<li><em> Exponiendo en esta \u00faltima mezcla, y separadamente, una parte de nieve y dos de esta sal, se obtendr\u00e1 un frio de -54\u00ba.<\/em><\/li>\n<li><em> Si se hacen las experiencias con ocho partes de nieve y diez de \u00e1cido sulf\u00farico d\u00e9bil, el descenso de temperatura llega al m\u00e1ximum que es de -68\u00ba.<\/em><\/li>\n<\/ol>\n<p><em>Esta producci\u00f3n de fr\u00edo&nbsp;es f\u00e1cil de explicar: los cuerpos s\u00f3lidos&nbsp;no pueden pasar al estado l\u00edquido, sino absorbiendo cal\u00f3rico que toman a los cuerpos con que est\u00e1n en contacto.<\/em><\/p>\n<p><em>Aqu\u00ed, las sales, al fundirse, roban a la nieve o al hielo este calor, y bajan su temperatura a tal punto que se puede hacer llegar la temperatura del hielo a -50\u00ba; este se hace tan duro que, reducido solamente a la temperatura de 20, se le puede cortar y reducirle a polvo<\/em> (Bolet\u00edn Tecnol\u00f3gico: <em>M\u00e9todo para producir grados de fr\u00edo&nbsp;extraordinario.<\/em> Revista La Gaceta Industrial, 1867, p\u00e1gina 381).<\/p>\n<p><!--EndFragment--><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gabriel Barcel\u00f3 Rico-Avello Socio fundador y socio de honor de Atecyr Vamos a referirnos en estas cr\u00f3nicas, redactadas desde el confinamiento, a la historia de la climatizaci\u00f3n, como hoy la entendemos, que no puede&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2182,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_vp_format_video_url":"","_vp_image_focal_point":[]},"categories":[1],"tags":[],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1498"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1498"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1498\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2178,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1498\/revisions\/2178"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2182"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1498"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1498"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1498"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}