{"id":1360,"date":"2020-03-17T13:42:50","date_gmt":"2020-03-17T12:42:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/?p=1360"},"modified":"2022-01-24T18:13:11","modified_gmt":"2022-01-24T17:13:11","slug":"cronica-sobre-la-historia-del-frio-y-la-climatizacion-en-espana-i-por-gabriel-barcelo-rico-avello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/2020\/03\/17\/cronica-sobre-la-historia-del-frio-y-la-climatizacion-en-espana-i-por-gabriel-barcelo-rico-avello\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica sobre la historia del fr\u00edo y la climatizaci\u00f3n en Espa\u00f1a I por Gabriel Barcel\u00f3 Rico-Avello"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-media-text alignwide is-stacked-on-mobile\" style=\"grid-template-columns:16% auto\"><figure class=\"wp-block-media-text__media\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"936\" height=\"936\" src=\"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-1367 size-full\" srcset=\"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo.png 936w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-150x150.png 150w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-300x300.png 300w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-768x768.png 768w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-500x500.png 500w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-800x800.png 800w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-160x160.png 160w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barcelo-320x320.png 320w\" sizes=\"(max-width: 936px) 100vw, 936px\" \/><\/figure><div class=\"wp-block-media-text__content\">\n<p style=\"font-size:24px\"><strong>Gabriel Barcel\u00f3 Rico-Avello<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Socio fundador y socio de honor de Atecyr<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n<p><!--StartFragment--><\/p>\n\n\n<p>Al iniciar una historia de la termotecnia, nuestra primera referencia deber\u00eda ser el momento en el que el ser humano consigue el control del fuego y su mantenimiento, pero otros muchos hitos posteriores pueden ser referidos. No obstante nuestro relato se iniciara muchos siglos despu\u00e9s, cuando tras estudios cient\u00edficos, en el siglo XIX, se dispone ya de tecnolog\u00edas de producci\u00f3n de frio y calor artificial.<\/p>\n\n\n\n<p>El ser humano busco el abrigo o refugio en cuevas, y posteriormente introdujo el fuego para calentarse, y construyo su propia choza o vivienda, para resguardarse de las variaciones e inclemencias del clima. De esta forma, a\u00f1ad\u00eda a su sistema propio de termorregulaci\u00f3n metab\u00f3lica, un sistema a\u00f1adido de termorregulaci\u00f3n artificial para mitigar esos cambios ambientales.<\/p>\n\n\n\n<p>En la historia de la humanidad, posiblemente, una de las primeras referencias tecnol\u00f3gicas es el dominio del fuego y su conservaci\u00f3n controlada. Tambi\u00e9n son primeros antecedentes tecnol\u00f3gicos el trabajo de la piedra, y la obtenci\u00f3n de herramientas. Pero la capacidad de dominar y conservar el fuego, es una particularidad t\u00e9cnica que no compartimos con ning\u00fan otro ser vivo, pues s\u00f3lo los humanos hemos sido capaces de hacer y mantener el fuego. Adem\u00e1s, su trascendencia es indiscutible, pues nos permiti\u00f3 cambia nuestra dieta, modificar nuestra apariencia y desarrollar m\u00e1s el cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>En Espa\u00f1a existen numerosos restos arqueol\u00f3gicos de fuegos controlados, existiendo una cierta confusi\u00f3n en cuanto a su dataci\u00f3n, no siendo los m\u00e1s antiguos reconocidos los encontrados en Atapuerca. En otros muchos refugios y cuevas del levante espa\u00f1ol han sido encontrados tambi\u00e9n hogares, como en la Cueva negra de Murcia, en el yacimiento de Bolomor (Valencia), o en los yacimientos de Torralba y Ambrona, de Soria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Arquitectura pasiva y calefacci\u00f3n<\/strong><br>Con el tiempo, se fueron a\u00f1adiendo t\u00e9cnicas arquitect\u00f3nicas de dise\u00f1o pasivo para mejorar las condiciones de confortabilidad. S\u00f3lo hemos podido sobrevivir, hasta los \u00faltimos siglos, en una reducida franja t\u00e9rmica de la esfera terrestre; pues una peque\u00f1a variaci\u00f3n de pocos grados podr\u00eda matarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevos hitos referenciales se fueron sucediendo en la historia del calor y del fr\u00edo, como, El hipocausto romano, conocido en Castilla como Gloria, o sistema de calefacci\u00f3n por aire caliente, de las estancias y del calentamiento de aguas no termales. <\/p>\n\n\n\n<p>Aunque ya era conocido por los griegos, lo perfeccionaron los romanos. Hac\u00edan el fuego en un horno que se situaba en una estancia y, conduc\u00edan los humos por debajo del suelo de las habitaciones que se deseaban calentar. Se dispon\u00eda as\u00ed de un sistema de calefacci\u00f3n por suelo radiante, considerado hoy como uno de los m\u00e1s confortables.<br>S\u00e9neca (C\u00f3rdoba 4 a. C.-65 d. C), tambi\u00e9n evoca estos procedimientos de calefacci\u00f3n que parecen actuales: El hombre que se guard\u00f3 siempre del viento detr\u00e1s de los vidrios, a quien calentaron los pies braseros de lumbre con frecuencia renovada, cuyos comedores templ\u00f3 la calefacci\u00f3n circulando por el pavimento y paredes. (S\u00e9neca, Lucio Anneo: Cuestiones naturales: De la Providencia). <\/p>\n\n\n\n<p>De la misma \u00e9poca encontramos las termas romanas. Eran recintos destinados al ba\u00f1o. Se caracterizaban estas edificaciones por sus instalaciones de calefacci\u00f3n y calentamiento de agua. Tambi\u00e9n disponemos de antecedentes de ba\u00f1os con agua caliente en los gimnasios griegos, desde finales del siglo V a. C., convirti\u00e9ndose en estancias independientes, destinadas exclusivamente al ba\u00f1o, utilizando las primeras, aguas termales naturales.<br>Los romanos fueron adoptando tambi\u00e9n estas costumbres de higiene personal y relajaci\u00f3n, construy\u00e9ndose locales p\u00fablicos, llamadas thermae o therma, y en las villas privadas tambi\u00e9n se instalaban, y se denominaban: Balnea, Balmes o balneum. Plinio en su Historia Natural, las llama balneae pensiles, literalmente, ba\u00f1os colgantes, aunque tambi\u00e9n puede interpretarse como, piscina caliente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Enfriamiento<\/strong><br>En lo que se refiere a la generaci\u00f3n de fr\u00edo, disponemos tambi\u00e9n en nuestro pa\u00eds de referencias de gran inter\u00e9s, como son los botijos y las alcarrazas. Seg\u00fan el DRAE, la alcarraza es: Vasija de arcilla porosa y poco cocida, que tiene la propiedad de dejar rezumarse cierta porci\u00f3n de agua, cuya evaporaci\u00f3n enfr\u00eda la mayor cantidad del mismo l\u00edquido que queda dentro. <\/p>\n\n\n\n<p>Son pues sistemas que permiten el enfriamiento del agua, mediante un sistema natural evaporativo. Precisamente, el primer botijo conocido en Espa\u00f1a proviene de un yacimiento arqueol\u00f3gico arg\u00e1rico, de Puntarr\u00f3n Chico (Beniaj\u00e1n, Murcia), que se conserva en el Museo arqueol\u00f3gico de Murcia.   <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"565\" height=\"514\" class=\"wp-image-1364\" style=\"width: 400px;\" src=\"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Botijo.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Botijo.jpg 565w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Botijo-300x273.jpg 300w, https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Botijo-500x455.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 565px) 100vw, 565px\" \/>                            <\/p>\n\n\n\n<p>La cultura arg\u00e1rica es una manifestaci\u00f3n arqueol\u00f3gica de la Edad del Bronce, con poblados y restos arqueol\u00f3gicos descubiertos en el sudeste de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica. Es una cultura con obras de cer\u00e1mica y alfarer\u00eda muy elaborada, de alta calidad, que han aparecido en un sorprendente buen estado. Esta cultura evolucionada se extendi\u00f3 desde Andaluc\u00eda oriental, hasta el Levante espa\u00f1ol, en el tercer y segundo milenios antes de Cristo. <\/p>\n\n\n\n<p>Eran poblaciones situadas en \u00e1reas de dif\u00edcil acceso, incluso fortificadas, con casas de planta cuadrada, construidas con piedra y adobe, Son caracter\u00edsticos sus enterramientos en tinajas o covachas, incluso soterradas en las propias viviendas. No obstante, hacia 1500 a. C., la sociedad arg\u00e1rica desapareci\u00f3 bruscamente, \u00a1aunque nos dej\u00f3 sus restos arqueol\u00f3gicos y el botijo!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Uso del fr\u00edo<\/strong><br>La nieve, desde la antig\u00fcedad, era transportada y utilizada en otros lugares, para disponer de bajas temperaturas. Existen referencias del uso del hielo o la nieve en la antigua Mesopotamia, hacia el a\u00f1o 1700 a. C., con la construcci\u00f3n de una casa de hielo, a orillas del \u00c9ufrates. <\/p>\n\n\n\n<p>En otras civilizaciones, como en China e India tambi\u00e9n la emplearon, en casas de hielo, para conservar alimentos como verduras y frutas. Desde entonces la humanidad ha utilizado el fr\u00edo tanto para la conservaci\u00f3n de los alimentos, como para su ingesti\u00f3n, tanto sea en sorbetes, helados o en sus copas, para mantener baja la temperatura de sus bebidas.<br>Los antiguos pueblos de Roma y Grecia tambi\u00e9n aplicaron t\u00e9cnicas t\u00e9rmicas, especialmente para enfriar bebidas o, incluso el vino. Autores cl\u00e1sicos como Jenofonte, Hip\u00f3crates, Arist\u00f3teles, Cayo Lucilio, Plinio, Marcial, Plutarco, Plinio el Joven, Galeno, Cayo Suetonio o S\u00e9neca, se refieren a este uso en sus obras. <\/p>\n\n\n\n<p>El escritor e historiador romano Quinto Curcio Rufo,\u2009 y que vivi\u00f3 presumiblemente bajo el reinado del emperador Claudio, en el siglo I, en su biograf\u00eda Historia de Alejandro Magno de Macedonia (356-323 a.C.), narra como en el a\u00f1o 328 a. C., aquel ordenaba:\u2026romper la nieve endurecida de las monta\u00f1as y glaciares haci\u00e9ndola transportar por relevos de campa\u00f1a, donde la almacena en unas zanjas o cuevas especiales capaces para este fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el escritor, naturalista y almirante romano Plinio (23\u2013 79), el emperador Ner\u00f3n (37- 68) invent\u00f3 el cubo de hielo para enfriar los vinos. Los m\u00e9dicos ya prescrib\u00edan la utilizaci\u00f3n del fr\u00edo con fines medicinales. <\/p>\n\n\n\n<p>En su Historia Natural Plinio se queja amargamente de que el af\u00e1n por beber fr\u00edo, y por conservar durante el verano la nieve de invierno, trastornaba los montes: haciendo pervertir la orden de naturaleza. Heliog\u00e1balo ten\u00eda una cueva donde guardaba la nieve que recog\u00eda en invierno para usarla en sus fiestas estivales, y Plinio el joven: en una de sus Epistolas, dize a un amigo suyo, que entre las otras cosas que le tiene aparejadas para comer, es mucha Nieve, para enfriar con ella lo que han de beber, (Libro que trata de la nieve, y de sus propiedades: y del modo que se ha de tener, en el bever enfriado con ella, y de los otros modos que ay de enfriar. Sevilla, Alonso Escrivano 1571), seg\u00fan nos trascribe el m\u00e9dico y autor espa\u00f1ol Nicolas Monardes (1508 \u20141588), al que nos referiremos m\u00e1s ampliamente en textos posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera referencia escrita que disponemos sobre el comercio del frio, nos la da un fraile llamado Niccolo da Poggibonsi que tras su peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa, en 1364 escribi\u00f3 el Libro d&#8217;oltramare: Damasco es una ciudad muy fr\u00eda y la nieve dura en las monta\u00f1as que la rodean hasta junio. En la primavera se transporta hasta la urbe en camellos y all\u00ed se vende. Tambi\u00e9n la guardan en subterr\u00e1neos y la consumen en sus bebidas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al comercio del hielo y de la nieve en Espa\u00f1a, existen m\u00faltiples fuentes y documentos, no obstante este comercio desaparece al final del siglo XIX, por razones de higiene, y ante la competencia del frio artificial.<\/p>\n\n\n\n<p>En textos posteriores seguiremos narrando esta cr\u00f3nica sobre la historia de la termotecnia.<\/p>\n\n\n<p><!--EndFragment--><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gabriel Barcel\u00f3 Rico-Avello Socio fundador y socio de honor de Atecyr Al iniciar una historia de la termotecnia, nuestra primera referencia deber\u00eda ser el momento en el que el ser humano consigue el control&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2182,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":"","_vp_format_video_url":"","_vp_image_focal_point":[]},"categories":[1],"tags":[],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1360"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1360"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1360\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2179,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1360\/revisions\/2179"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2182"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.atecyr.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}